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jueves, 11 de diciembre de 2008

Portafolio docente

Portafolio
Un portafolio educativo es un diálogo entre el maestro y el alumno, mismo que se tangibiliza a partir de una colección sistemática y organizada de evidencias del aprendizaje de ambos, que se concentra en el trabajo del alumno, en la elaboración creativa y bien fundamentada de ejercicios por parte del maestro. Es un material que es indicativo de logros, habilidades, actitudes y procesos de autoreflexión en una materia determinada.
Me gusta la idea de que sea la representación material de un proceso de diálogo entre los integrantes de un proceso educativo. Una especie de álbum que registre la experiencia y evolución de su relación personal e intersubjetiva. Es un viaje personal a través del conocimiento. Presupone un itinerario de viaje, actividades por descubrir y cimas que conquistar.
Llevo muchos años coleccionando trabajos de mis alumnos, son una cita de encuentro, una memorabilia que me recuerda personajes que han pasado por mi clase y han dejado huella, son el pretexto para construir ejercicios y actividades nuevas y que me permiten verme al espejo de la maestra que he sido y que puedo llegar a ser. No existe mayor placer que recibir actividades (ensayos, presentaciones, cuentos, etc.) que superen con mucho lo que se proyectó, esa demostración de pericia y de entrega de parte de alumnos que nos dan más de lo que pedimos es lo que me obliga a dar un porcentaje más en cada oportunidad. Aquí pongo un ejemplo de una actividad que consistió en compara La serie Lost y El señor de las mosca con la intención de fomentar la lectura.

Knowledge Hub


Estuve en un taller a distancia sobre el uso de la plataforma Knowledge Hub y aquí relato mi experiencia. Dado que el próximo semestre impartiré la materia de LITERATURA Y NARRATIVA EN LOS NUEVOS MEDIOS para la carrera de Animación Digital, los recursos ofrecidos por Khub me fueron de mucha utilidad, busqué el tema Narrative and new media y encontré una curso muy interesante que puedo adoptar al mío propio pues en él hay actividades que me ayudarán a relacionar la narrativa tradicional con la narrativa para los nuevos medios de comunicación. Lo primero que debo hacer con mis alumnos es buscando las variantes y similitudes de la antigua forma de narrar. El cine supuso nuevas técnicas que cambiaron los géneros literarios y hoy, las nuevas tecnologías presupone la posibilidad de la interacción y el recurso de manejar el tiempo. Antes como lector, uno se limitaba a vivir las acciones narradas por el autor y asumir la identidad del protagonista, hoy el héroe y autor es uno mismo. El operador de un juego de video, por ejemplo, puede tomar decisiones de entre una cantidad de opciones dadas y el tiempo transcurre tan rápido o lento como uno quiera pues existe el recurso de la pausa, la elipsis al saltarse pasos o brincar actividades, el recurso de ir hacia adelante o hacia atrás a voluntad. Es una especie de libre albedrío cibernético. Con ello no quiero hablar de superioridad o inferioridad respecto a otros recursos o géneros de ficción, eso es tema para largas y complejas disertaciones.
Por lo pronto quiero mostrar a mis alumnos que las formas de contar son ancestrales y solamente se van adaptando a los nuevos requerimientos de los distintos soportes y a los gustos y expectativas de las nuevas audiencias.
Comenzaré mi curso este semestre de con un análisis narratológico de uno de los precursores clásicos de los textos digitales: los cuentos infantiles “Choose Your Own Adventure” o Elige tu propia aventura. Serie de libros juveniles de hiperficción, también conocidos como "libros juego” en los que el lector toma decisiones sobre la forma de actuar de los personajes y modifica así la historia. Los libros se publicaron originalmente en Estados Unidos entre los años 1979 y 1998 y fueron traducidos al español por la editorial Timun Mas en los años 80. En 2008, Editorial Terracota. A partir de estas historias los alumnos podrán ver los esfuerzos pioneros por logra la interactividad en el soporte tradicional (el libro).
Este curso me gustó porque me ayudará a combina hábilmente elementos de narrativa tradicional con la flexibilidad y recursos del internet. El Taller me ha parecido muy interesante e ilustrativo, encontré y planeé todo un curso gracias a él, sin embargo, creo que la limitación en los tiempos nos presiona para hacer de estas actividades un proyecto acelerado que no se puede disfrutar ni aprehender con calma.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ni crédulos ni descreídos (Congreso Innovación educativa día 2)


El teórico italiano Sartori afirmó que nos hemos transformado de homo sapiens en homo videns y el español Max Gubern nos sitúa en la Iconósfera o sociedad de las cuatro pantallas: TV, computadora, celular, cine; además, el filósofo Maurizio Ferraris llama a nuestro tiempo la Era sin papel por el cambio de soporte y por la fusión entre imagen y escritura. En este escenario a los docentes navegamos en aguas desconocidas, nos hacemos miles de preguntas y en esa búsqueda nos sentimos conquistadores de nuevas tierras. Al menos ese fue el entusiasmo que percibí a la distancia desde lejanos puertos a través de la pantalla. Maestros de diferentes estados de la república, colonos de distintas disciplinas compartieron sus experiencias, en cifras con palabras, en imágenes.
Fue recurrente, sin embargo, la queja por la apatía de los estudiantes, el miedo sobre la falta de profundización sobre conceptos, la invitación recurrente a fomentar la reflexión y la discusión inteligente. A los que nos ocupamos de la literatura y el lenguaje nos preocupa que las nuevas tecnologías crezcan en imágenes y sonido y vayan, paulatinamente borrando las palabras escritas y es que nuestro cerebro no está diseñado biológicamente para leer, la lectura y escritura son un cambio tecnológico que cambió la estructura del cerebro al desarrollar conexiones y aprovechar aquellas capacidades que antes ayudaban al hombre para reconocer estructuras simples como el reconocimiento de una senda en el bosque o una huella amenazante. No existen genes ni estructuras biológicas de la lectura. Cada cerebro debe aprender a establecer nuevos circuitos mediante la conexión de las regiones más antiguas, programadas genéticamente para el reconocimiento de objetos y la recuperación de sus nombres.
El pensamiento se volvió más abstracto. ¿Cómo podría cambiar el cerebro si los procesos de lectoescritura cambian? Es algo que todavía no se sabe a ciencia cierta. Como dije antes el estar en un momento de inflexión, me hace reflexionar sobre la importante labor que tenemos los maestros al utilizar las herramientas tecnológicas, cambiando una insulsa clase en un espacio de interacción que, a veces, puede ser tan lleno de estímulos que puede confundirse con un espectáculo ¿Y es que acaso el proceso de aprendizaje no es un gran espectáculo? La respuesta es que, al menos yo así lo creo, que sí. Sin embargo, nos enfrentamos a una tradición que piensa que un curso académico debe ser solemne y con ello pareciera que solemnidad y aburrimiento son lo mismo, y nos enfrentamos a un sinfín de recursos y a una generación altamente estimulada que demanda “más y más rápido”. Ante ello creo importante que los maestros funjamos como el compás que recuerde que deben existir momentos de silencio, de reflexión y de calma. Pugnar por la creatividad y la incorporación de las herramientas de comunicación sin dejar de lado que para asimilar todo lo aprendido se requiere de un tiempo de análisis, de recapitulación.
Resulta curioso saber que muchos de los temores que expresamos respecto de la nueva generación digital son similares a las reticencias que Sócrates mostraba ante la cultura letrada, y es que cabe recordar que va en contra de su método que consiste en poner en duda mediante la discusión. Y es que a Sócrates le preocupaba que la rigidez de la lengua escrita no permitiera que los jóvenes reflexionaran sobre lo que leían, al no haber interactividad, ¿quién les orientaría sobre el conocimiento? Otra de sus objeciones era la destrucción de la memoria, y sí, por más que hurgo en mi memoria algún poema, no paso de tres mientras el buen Homero recitaba por días la Odisea. De esta manera y según él, se perdía el control sobre el lenguaje que no era respaldado por un hablante que hiciera valer su dicho. Pero Sócrates nunca escribió sus razones contra la escritura y si hoy podemos hablar de ellas es gracias a Platón. La triada de sabios de la antigüedad compuesta por Sócrates, Platón y Aristóteles ejemplifica perfectamente los cambios que se orquestan en la transición del conocimiento de una generación a otra, cada uno maestro del siguiente. El primero estaba en contra de la escritura el segundo asumió una postura ambigua y el tercero, maestro de occidente, estaba inmerso en la cultura letrada.
Hoy sabemos gracias a Lev Vygotsky que escribir lleva a nuevas formas de pensar, se recrea interiormente la dialéctica y que la reducción de la memoria individual ha sido en abono del aumento de la memoria cultural. La interacción es una realidad y las dudas acerca del acceso al conocimiento han sido una constante dese el Árbol de la sabiduría hasta Google.
Desconfiemos de las visiones utopías y de la visión apocalíptica pugnemos por el análisis. Me parece que ese fue el grito de consigna de un grupo de maestros que, sin conocernos a cabalidad, luchamos desde nuestras comarcas del pensamiento, desde la isla de nuestras aulas que bien pueden tener 4 paredes blancas o un chat y un pizarrón empacado para llevar en una laptop, por ser el eslabón que proteja lo mejor del pasado mientras incursiona de lleno en los nuevos territorios de la mágica tecnología.

martes, 9 de diciembre de 2008

III Congreso de Innovación Educativa (ITESM)


Me he confesado muchas veces como apasionada de las nuevas tecnologías, para aquellos a los que nos encantan las herramientas de escritura, el intercambio y las imágenes, tener esta caja mágica que lo agrupa todo es alucinante. Actualmente participo en un congreso de innovación educativa y esto que aquí escribo es parte de las peticiones previas al congreso. En este momento no puedo evaluar qué tan efectiva será esta experiencia pues es tanto como hablar de un beso sin haberlo dado. Pero si la analogía se vale, mis expectativas son tantas como la primera vez que vimos al incipiente galán de la primaria. Esto gracias a que me hicieron instalar una herramienta (carísima por cierto, pedí informes y ya tengo mail de Juan, un nuevo mejor amigo que por humildes cifras de miles de dólares, lo instala y hasta me lleva a dar tours mágicos) que se llama Elluminate (eso creo) y que es una maravilla porque agrupa chat, la posibilidad de adjuntar todo tipo de documentos, verles la cara a los participantes (no se trata de timar a nadie es decir, vernos a través de video). En fin que para una mujer del siglo pasado bañarse en las aguas cibernéticas del nuevo siglo me recuerdan que soy una generación puente que le toca aprender y dejar algo del pasado en este futuro recién inaugurado. Estoy dispuesta a aprender y a transmitir esta sensación increíble de haber nacido con un pié en ese siglo veinte y con la zancada preparada para pisar fuerte el nuevo milenio espero no perder el equilibrio, o buen, quién sabe con un poco de suerte estas cápsulas que hoy escribimos en las paredes centellantes de este nuevo espacio caerán de bruces en un futuro más lejano para dejar constancia de los pre- cibernéticos pasos del hombre de la era del papel.

sábado, 19 de enero de 2008

Escribir en el espacio: uso de blogs para el fomento de la escritura creativa.


“Sobre la página de un libro se puede llorar, pero no sobre una computadora”.
José Saramago, 2004.



Una bitácora o cuaderno de viaje es el soporte necesario para registrar la memoria; la esperanza es que nuestra experiencia alcance la tierra lejana de la posteridad. Marco Polo, Bernal Díaz del Castillo, Hernán Cortes fueron responsables de anotar sus andanzas por nuevos confines ¿A caso sería justo pensar que fueron los iniciadores del blog? Sus conocimientos y curiosidad no estaban constreñidos a un ámbito del conocimiento: geografía, gastronomía, sociología, todo lo humano era materia para traducir en palabras.
Hubo otros que se quedaron en casa y emprendieron viajes a terrenos más íntimos, se adentraron en las profundidades de la epidermis en busca de eso que llamamos yo. Cuántos personajes literarios reportaron sus hallazgos a los autores en forma de diario personal: Jonathan Harker echa un vistazo a la barbarie y al instinto animal refrenado por la cultura victoriana al cruzar la frontera de Transilvania y hospedarse en el castillo del Conde Drácula. Otro doctor literario, Frankenstein, desafió las fronteras divinas al querer dar vida a su monstruo, Mary Shelly la creadora del creador, usa como recurso un diario para dar cuenta de la historia.
¿En dónde escriben los jóvenes de hoy? ¿Escriben? El desfase entre la generación digital o Net Generation (alumnos) y la generación de inmigrantes (profesores), ha provocado una falta de entendimiento, una brecha que fomenta el mito de que los primeros no leen ni ejercita la escritura creativa.
El propósito de este trabajo es probar que los cambios tecnológicos en el ámbito de la comunicación e información, han cambiado el espacio textual, del papel a la pantalla (computadora, Internet, celular).
Este cambio, genera una ruptura entre las dos generaciones aludidas complicando el proceso de enseñanza/ aprendizaje y, particularmente, en el fomento de la lectura y la escritura literaria o creativa. El profesor supone que el alumno no es capaz de leer ni de producir textos, ya que no lo hace en los soportes convencionales. Por su parte el alumno se involucra constantemente en foros cibernético, crea blogs y envía miles de mensajes de texto al día. Se puede afirmar, incluso, que se trata de una generación más textual que la nuestra; sin embargo, y dada la poca participación o apertura del profesor hacia las nuevas plataformas (al mirarlas como un rival para mantener la atención del alumno) asumen la falsedad de que tratan con una generación iletrada. Es evidente que, aventajado por sus alumnos en terrenos tecnológicos, para el maestro es difícil asumir una actitud receptiva que cambiaría de fondo la relación de poder entre alumno/maestro. Un nuevo modelo comunicativo supone mayor retroalimentación y confrontaría a los emisores dentro de un nivel jerárquico mucho más equitativo y democrático. El profesor debe entender que el alumno aprende y conoce mejor los nuevos soportes tecnológicos y que si quiere educar tendrá que estar dispuesto a ser educado. Depositario del conocimiento tradicional y teórico de su materia, el maestro, conoce mejor una parte y el alumno la otra. Actualmente el alumno se conforma con aprobar la materia y el maestro con lamentar las limitadas capacidades en sus alumnos. En este atroz malentendido, formamos, en efecto, ciudadanos menos analíticos, menos críticos y que están perdiendo cualidades gramaticales y variedad léxica, logros de muchos años de desarrollo antropológico.
Más allá de la escritura creativa, que es germen de la literatura y de las futuras obras de arte literario, el peligro de romper con la riqueza de la tradición cultural repercutiría en un retroceso, un ejemplo de esto es que la transformación del lenguaje hoy en día obedece más a la inmediatez del soporte (contracciones, alteraciones gramaticales por cuestiones fonéticas, adopción de vocablos extranjeros, etc.) que a necesidades de fondo, lo que resulta en un grave empobrecimiento léxico- semántico. No se trata de condenar el uso de emoticones y de no entender que este dialecto inventado por los jóvenes no pueda ser considerado como una manifestación de identidad y por tanto, representa la riqueza histórica de un grupo que plasma en ella su estilo de vida, sino de aportar las alternativas suficientes para que los jóvenes sepan distinguir y optar entre la variedad que el lenguaje ofrece. Del mismo modo, la “discutible” supremacía de la imagen sobre la textualidad es consecuencia del analfabetismo funcional del que son víctimas las nuevas generaciones.
Otro ejemplo del peligro de la información sin formación, son las múltiples adjudicaciones erróneas o tergiversaciones de textos canónicos que sirven de sustento para envíos de mail. Este fenómeno es ampliamente estudiado por el Doctor Rafael Olea Franco, investigador del Colegio de México de quien trascribo el siguiente párrafo que abre con una cita a Borges:
“Clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”. Pese a la certeza de esta hiperbólica definición, hay un rasgo del carácter clásico de un escritor que no siempre implica un valor positivo: la gloria, a la cual Pierre Menard, el exótico personaje borgeano, juzgó como la peor de todas las incomprensiones. El propio autor argentino, otro clásico hispanoamericano, sufrió esa incomprensión inherente a la gloria, pues se le atribuyeron textos que no son de su autoría, como sucede con el tristemente famoso seudopoema “Instantes”. García Márquez ha sido víctima de la misma clase de tergiversaciones, según hemos constatado los lectores al recibir a partir de 1999, sobre todo por medio de la red electrónica, su supuesta carta de despedida, acompañada de este melodramático mensaje: “Gabriel García Márquez se retira de la vida pública. Padece un cáncer linfático. Ésta es su despedida”. Su falsa carta de adiós, anunciada con el pomposo título “Se despide un genio”, posee el mismo fallido tono admonitorio del yo lírico de “Instantes” … el falso texto de García Márquez recurre a una poco convincente invocación a Dios para proclamar las ideas más triviales, mediante expresiones directas sin valor literario.
Vale recordar aquel dictum sobre una mentira repetida que termina por ser considerada verdad.
Los jóvenes confunden géneros, calidades y tradiciones, y si bien esto puede ser motivo de nuevas creaciones, al no ser deliberado es más bien un perjuicio, no es lo mismo romper las reglas para transformar que no conocer regla alguna.
Las diferencias entre la generación digital y la de inmigrantes, representan capacidades e impedimentos distintos en los procesos cognitivos, mismos que estamos obligados a resolver en pro de una nueva generación que logre amalgamar, eficientemente, los talentos de ambas.
En ese sentido, y como un primer paso, el uso de blogs para fomentar la lectura de recreación y la escritura creativa, nos puede servir para constatar la alta participación de los jóvenes en un proyecto que se adscribe a las necesidades de su generación. Este soporte funde audio, video (imagen) y escritura, es rápido, accesible y representa acceso inmediato a la información; fomenta el trabajo en equipo la interacción y el hipertexto. Los procesos lineales como la reflexión, depuración y jerarquización de la información junto con la tradición cultural, deben ser regulados por el profesor. No se trata de saber más, sino de saber mejor. Hay que reconstruir la relación y, sobretodo, aceptar que la nueva biblioteca es Internet y el nuevo cuaderno es el blog. El reto es:
¿Cómo conservar siglos de avances en la escritura y gramática y preservar las obras de arte literario? ¿Cuáles vale la pena salvar, cuáles no?
El reto es regular sin controlar. Fomentar la postura crítica que sólo se logra ante la comparación y el conocimiento histórico.
¿Hasta dónde deben interactuar la biblioteca de papel y la Internet, cómo establecer una nueva y verdadera relación interactiva entre ambas?
El salón de clases se ha vuelto ubicuo: virtual y presencial.
¿Cómo se construye la nueva relación alumno-maestro? ¿El maestro es necesario o debe desaparecer?
El epígrafe de Saramago que empleo como tarjeta de presentación, para este esbozo, tiene la función de abrir el debate. El reconocido escritor afirma que no se puede llorar sobre una computadora, a lo que yo respondería que se puede llorar, y mucho, sobre su teclado:

miércoles 3 de octubre de 2007
Historia de un Adios
Cuando llega el momento de partir, hay lagrimas y despedidas, momentos y recuerdos que se graban en el corazón y en el alma, una vez fuera, no hay sol ni tiempo, solo soledad y tristeza, aunque se que nos encontraremos en la eternidad.
La cita anterior, la pego tal como aparece en uno de los blogs que mis alumnos y yo administramos, es de Miguel Ruiz, joven de 18 años, más allá de discutir las cualidades artísticas de su estrofa o señalar las faltas ortográficas, las palabras de Miguel nos demuestra que, aunque no podemos constatar sus lágrimas, decidió transcribirlas para compartir con sus lectores.
La inscripción es una forma de registro, es un acto social indispensable, puede ser material o ideal y esta presente en el rito, el documento y las manifestaciones artísticas. El registro involucra al menos dos sujetos, quien plasma y quien interpreta. La belleza estética es la capacidad de provocar emociones. En lo personal me llena de entusiasmo que Miguel haya decidido libremente escribir sus lágrimas en el espacio de una pantalla ubicua.

lunes, 27 de agosto de 2007

blogs como herramienta educativa


Es muy simple decir que los jovenes de hoy no leen y no escriben. Probablemente no lean ni escriban lo que nosostros pensamos que deberían o con la profundidad y reflexión que quisiéramos, sin embargo, habría que hacer un esfuerzo por entender su mundo y, desde ahí ayudarles a ser más críticos. Ellos escriben y leen constantemente, lo hacen en sus celulares y en sus computadoras. En mis cursos del Tecnologico de Monterrey estamos elaborando blogs que les sirvan de escaparate para expresar lo que vemos en clase y todo aquello que sientan y quieran contar libremente. No hay censura ni correcciones ortográficas, es un espacio de expresión que pretende que los jóvenes descubran su potencial y las múltiples posibilidades que la comunicación permite. Aquí las direcciones:


miércoles, 1 de agosto de 2007

Utopias un viejo invento


No hace mucho los críticos declararon la muerte de las utopías, es difícil pensar que un término que emerge de la ficción pueda ser declarado vivo o muerto, y más cuando dicho ideal aloja el deseo de la comunidad perfecta. La primera pregunta que surge es entonces, ¿cómo se puede declarar muerto un ideal? El siglo veinte fue testigo del desahucio de Dios decretado por Nietzsche; la muerte del autor en el arte y Fujiyama llegó a sostener la muerte de la propia historia. Lo cierto es que la historia se sigue escribiendo, las obras se siguen firmando a pesar del pirataje y tanto Dios, como la utopía, siguen alimentando todo tipo de sueños.
Hoy el fenómeno de la realidad virtual y, concretamente, experimentos como Second life, salen de las pantallas y sustentan nuevos mitos. Los temores afloran: están los que se sienten desterrados, incapaces de imaginar o los que especulan sobre las visiones apocalípticas de lo virtual que inunda aquello que llamamos realidad para asfixiarnos a todos.
En un intento por encontrar respuestas al suceso me propongo, como el personaje de John Nash (inspirado en el economista de carne y hueso) de la película Mente brillante, aislar los fantasmas para encontrar algo de certeza. La única aproximación desde mi perspectiva es la comparación con el fenómeno literario que encuentro afín a lo que hoy se da por llamar realidad virtual.
En mis clases de filosofía me enseñaron a partir del concepto primordial, en este caso sería el de realidad ¿Qué es la realidad? Me gusta pensar que se debe proceder como el visor de Google earth, vamos de la toma macro hasta intentar el mayor acercamiento posible. Metafísicamente hablar de realidad es hablar de todo cuanto existe y la existencia es conferida por un ser que percibe. Así, un sueño, un delirio, existen en cuanto una mente sensible es capaz de pensarlos. Cuando hablamos de un personaje como Mr. Hyde no podemos dudar de su existencia en la mente de quienes han leído el libro de Stevenson o al menos escuchado el nombre del personaje; hay una referencia mental que le da sustento; a mayor conocimiento más completo será el personaje y, aún así, todos los Mr. Hyde serán distintos en cuanto a que cada ser imprime en ellos su irrepetible interpretación. De ahí a afirmar que Hyde existe como existe el Presidente Calderón o como existió Cervantes hay una distancia enorme.
Los seres inmateriales tienen sus particulares formas de existencia; los personajes y atmósferas representados en la ficción (literatura, cine, teatro, etc.) están construidos con palabras, imágenes, formas y colores o actores que, mimetizándose con la realidad, diseñan una posibilidad alterna al orbe que nosotros, seres humanos, habitamos. De no existir un lector o un espectador que preste el software de su mente para darles asilo a estos mundos representados, ellos se extinguen como se han perdido tantos libros, películas y eventos que han sido borrados de la memoria (como los múltiples textos que se quemaron en Alejandría, los que desapareció la inquisición, etc.).
La física cuántica, por ejemplo, postula que la ‘realidad última' se parece poquísimo a nuestros modelos mentales de la misma, esta interpretación tiene mucho que ver con las posturas fenomenológicas que nos hacen pensar que la "realidad" es un modelo virtual generado por nuestros cerebros. Sin embargo, el gran riesgo es caer en el relativismo que ha contribuido a clasificar de postmoderno todo lo que es ambiguo, y ha vaciado de significado este término que hoy parece un gran basurero en el que todo cabe. Cuántica o no, virtual o no, tenemos certeza sobre nuestro destino mortal (al menos hasta hoy); sabemos que somos incapaces de volar sin recursos técnicos, y no dudamos ante un cúmulo de cosas más que no están sujetas a meras interpretaciones, de hacerlo, millones de idealistas se hubieran roto la cabeza por emular a Superman. En terrenos literarios y tomando a uno de los personajes más ricos en interpretaciones: el Quijote puede ser un loco, un soñador, la España en decadencia pero por ningún motivo cabe interpretar que Alonso Quijano es un travestido luchando en pleno Siglo de Oro por la igualdad de género.
Retomemos el concepto de virtual, en inglés quiere decir "casi". Originalmente, refiere a la esencia como potencia, anterior al ser formalmente reconocido como tal, y se opone a lo "actual". En este sentido, un feto sería un hombre virtual. Algunos dicen que lo virtual es lo "casi real"; otros hablan de lo "hiperreal”. Recuerdo el célebre monólogo del personaje travestido de la película de Almodóvar Todo sobre mi madre que dice que somos más auténticos entre más nos parecemos a lo que soñamos ser. Esta postura me parece un tanto romántica, en lo personal considero que si eso fuese cierto no habría necesidad de ser legitimados ante la mirada del otro y entonces podríamos recluirnos a soñar despiertos y, finalmente, nos tornaríamos en un libro que nadie lee, comenzaríamos a disolvernos como Fantasía en las fauces de la nada (Mihail Ende La historia sin fin).
Podemos afirmar hasta aquí que la virtualidad es una alternativa, un modelo que pretende recrear un mundo: una novela, una pintura, una película… Como actos comunicativos requieren de un emisor: autor; un mensaje: obra; un canal: papel y tinta, pantalla y proyector; pantalla y bits; diálogos y actores, etc.; un código: lenguaje, trazos, imágenes, etc.; un receptor: lector, espectador.
Las nuevas tecnologías, desde el cine funden varios códigos hasta llegar al teléfono celular que agrupa la imagen, la escritura, el audio, pero sobretodo, tienen una capacidad de transformación y velocidad de respuesta que no tienen las obras de arte. Mientras el arte persigue una experiencia estética y la respuesta o transformación que logra en el ser no es fácilmente medible, la interacción de las nuevas tecnologías sí es cuantificable. Su calida estética es discutible y motivo de otra reflexión, su pretensión es, ante todo, la simulación de libertad que permite ser creador y espectador al mismo tiempo.
Retomemos el concepto Second Life. Se trata de un sitio en Internet llamado Metaverso, término tomado de la novela Snow Crash escrita por Neal Stephenson en 1992. Este sustantivo ya es un genérico de espacios 3D donde los humanos interactúan social y económicamente como iconos a través de un soporte que es metáfora del mundo real. El título de la novela se refiere a la imagen de ruido proyectada por un televisor cuando pierde la señal. Este fenómeno alude al caos y la pérdida de información, lo que el autor denomina infoapocalipsis; es también parodia de la primera frase de la novela Neuromante de William Gibson, donde se compara el cielo con la imagen de un televisor estropeado. Snow Crash es la novela más popular del (sub)género literario denominado cyberpunk; cuenta la aventura de Hiroaki Hiro, un repartidor de pizza en el exterior y príncipe guerrero en el metaverso. Hiro descubre un poderoso virus informático que proyecta una imagen de ruido constante sobre un monitor lo que afecta a la capacidad del lenguaje. El responsable de todo esto es un delincuente apodado Cuervo quien provoca este fenómeno inspirado en una serie de mitos y leyendas relativos a Babilonia. Snow Crash es la novela de cyberpunk más vendida de los años noventa, considerada por la revista Time entre las 100 mejores novelas en inglés escritas desde 1923.
En este ciberespacio, los habitantes se llaman avatares. Semánticamente la palabra proviene del francés y del sánscrito, quiere decir descenso o encarnación de un dios, fase, cambio, vicisitud. En la religión hindú, encarnación terrestre de alguna deidad, en especial Visnú. Es un término relativo a la reencarnación, a la transformación.
Transformarnos, escapar por un momento de la realidad es un acto cotidiano, lo que asombra es la recreación a través de una pantalla de un simulacro que, por manejar tantos códigos de manera simultánea, permite la posibilidad de inventarse y hacer de inmediato que alguien más sea testigo del artificio; es un intercambio lúdico que nos devuelve a paraísos de infancia donde acordábamos ser piratas o princesas y nadie osaba cuestionar la veracidad de nuestro aspecto; tiempo suspendido donde una cortina podía ser una capa y un camisón el traje del baile. La lectura era un juego aparte, un escondite, la posibilidad de estar a solas.
Dicen los psicólogos que lo que arrastra a los orbes virtuales es la posibilidad de reintegrar aquello que en la vida real aparece disociado. Es literalmente una segunda oportunidad para internarse en espacios o experiencias de las que nos sentimos excluidos. En ese sentido los críticos parecen poner énfasis en las posibilidades de la virtualidad para suplir las limitaciones físicas y económicas del hombre común. Esta valoración es digna de la era materialista en que vivimos, no perdamos de vista que si la quimera es un avatar con el cuerpo y físico perfecto, que tenga ropa y casa suntuosas, es porque, actualmente, los valores sociales fundamentan la superioridad en estos términos. La realidad alternativa que surge del juego o de la invención, suple carencias y posibilita experiencias, ha sido siempre la misión de la fantasía en cualquiera de sus presentaciones. En ese sentido no encuentro ninguna deformación o novedad a la necesidad de evasión característica del hombre que ha sido motor para el entretenimiento y el arte. Lo que sorprende es que a través de una terminal y sin necesidad de salir de casa, se desarrolle un entramado social entre seres que no pueden tocarse o verse realmente. Como prueba de nuestra necesidad social es importante destacar que si antes se especulaba sobre seres imbuidos y solos, perdidos en la virtualidad, inventando parejas y destinos ficticios, la realidad comienza a imponerse y no a la inversa, lo que tanto asusta a la opinión pública.
Resulta mucho más interesante interactuar con una alteridad desconocida que no podemos manipular y tras la que suponemos un ser humano, un enigma como lo somos todos. Es el mundo virtual el que cada vez necesita más de la realidad para legitimarse y si las empresas multinacionales (Philiphs, Toyota, IBM, Reebok, Adidas, Sony BMG y CNET, etc.) están viendo en esto una oportunidad de negocio es porque los avatares usan dólares Linden (por Linden Lab, el laboratorio que creó el software), y nótese que se antepone el nombre de la divisa más importante del mercado, que posee un valor comercial validado por la “realidad exterior”. De no ser así, ninguna empresa estaría interesada. Actualmente la paridad es de 275 Linden por un dólar. Second Life mueve unos 60 millones de dólares al año. Mientras algunos sueñan, otros especulan y se enriquecen ¿qué no es este un juego antiguo?
En terrenos amorosos se cuentan leyendas de amor entre avatares que han abandonado casa y familia para seguir al nuevo amad@, pero sería muy ingenuo pensar que vivieron felices para siempre en Metaverso. Como toda fantasía tiene un gran poder erótico, pero llegará el punto en que las dos almas escondidas tras un avatar fenomenal necesiten verse y tocarse; reconocer su verdadero sexo, edad e intenciones.
¿Es diferente esta experiencia a los romances epistolares del siglo XIX? ¿No acaba la realidad por imponerse?
Retomando a la literatura y al arte para construir por alusión, podemos señalar que han sido utilizadas como herramientas moralizantes deteriorando con ello su calidad estética; también han sido y son víctimas del materialismo desmedido. Second Life es per se una experiencia de mercado, una hipérbole de los deseos de consumo que pretenden enfrascar la felicidad en tarros de crema. En la Tierra la cirugía cosmética y la moda son negocios hiperrentables, por qué no inventar un metaverso donde se puede comprar el color de piel, bíceps de Schwarzenegger o los ojos de Lindsey Lohan. En lo que toca al moralismo, no han faltado los cándidos que han querido civilizar este universo. En diciembre de 2006 se creo el Second Life Liberation Army (Ejército de Liberación), un grupo de "guerrilleros" que atacan a los avatares que se acercan a los locales comerciales y los trasladan automáticamente a otra parte del mundo para evitar que realicen compras. Incluso la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS) lanzó el año pasado el programa Second Life Relay For Life. Los residentes de este “paraiso” podían contribuir al trabajo de la sociedad comprando una camiseta virtual de la ACS para su avatar. ¿Les dará cáncer a los avatares o será que no olvidan que quien está detrás pondría padecerlo? La ONG española Mensajeros de la Paz creó a Jubilee un avatar morenito y sin hogar, para generar conciencia en sobre las necesidades de los niños pobres, la petición: "Ayuda a un niño a tener una segunda oportunidad en su Primera Vida". En dos semanas, las donaciones de los residentes destinadas a este cyberhomeless sumaron 30 dólares. ¿Metaverso o metamercado?
Varios analistas destacan las potencialidades educativas de este tipo de plataformas virtuales. Más de cien instituciones educativas tienen sede en el Second life. La Universidad de Harvard tiene una isla virtual que imparte conferencias sobre temas de tecnología. En terrenos políticos este sitio ya es una plaza para exponer plataformas de campaña y discursos de compromiso por los derechos del avatar. Me parece que la enseñanza en general y, particularmente la literatura, son enriquecidas sustancialmente con el uso de las nuevas tecnologías , pero, insisto ¿Quién invade a quién: el mercado a la educación; la virtualidad a la realidad?
Hace no mucho se enjuiciaron a los libros y muchos murieron por su causa; la pobre televisión sigue siendo víctima de la difamación; actualmente no alcanzamos a percibir que son el lenguaje y la comunicación echando mano de todos sus recursos los que, imparables como siempre, construyen puentes y carreteras, utopías y poemas, siempre productos que hacen homenaje a la gracia de esta vida que llamamos realidad y que se impone como siempre y lo ubica a todo en su sitio: Realidad.com

jueves, 31 de mayo de 2007

El papel del profesor en la era sin papel ( Conferencia SCT Y TEC publicado por Razón y palabra)


Mi papel en la era sin papel.
El escritor italiano Ítalo Calvino, narra en su novela Las cosmicómicas, la historia de Qfwfq, una especie de dios que tiene la edad del universo, vivió la formación de la materia; fue testigo de la creación de las galaxias y de los planetas y ha sido uno de los primeros invertebrados; también fue uno de los primeros animales en abandonar los océanos, e incluso, de los últimos dinosaurios. Es la historia imaginaria de un héroe atemporal que lucha todos los días por conquistar su existencia y justificar su sitio en la tierra; empleando como herramienta y motor indispensables la comunicación. Qfqfq inicia como un ente unicelular y construye una concha para manifestarse y ser notado; luego, desarrolla aletas para habilitar rutas y caminos y finalmente, gesta entre su rostro un par de ojos cristalinos para poder mirar a otros y hacer de la mirada la ruta más amplia que nos transporta desde la tierra y hasta las estrellas.
Los hombres, a través de la comunicación, logramos construir, transformar, planear viajes para descubrir al otro que también se busca y así, nos reconocemos.
En este proceso de reconocimiento logramos descubrir qué deseamos en la vida; así, personalmente me reconocí como maestra de literatura, y ya en este camino, encuentro fascinante el uso de las nuevas tecnologías, rutas nuevas para llegar más rápido, para explorar espacios celestes o virtuales ¿Cuál es el límite? Los sueños son los planos de parajes por conquistar.
En este sentido, me parece que la enseñanza en general y, particularmente la literatura, son enriquecidas sustancialmente con el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, que brindan la posibilidad de interacción, abren el complejo tejido de redes y caminos infinitos y la posibilidad de construir textos sobre textos casi de manera simultánea.
El libro es un dispositivo tecnológico de almacenamiento que ha sido superado en capacidad por el libro infinito que presupone la Internet; sin embargo, ambos mecanismos cohabitan perfectamente. Uno goza de mayor transportabilidad y menor gasto de energía y el otro, consta de carreteras y soportes más sofisticados. Tal como sabemos, el verdadero libro, no el objeto, sino la obra de arte, existe más allá del medio que lo hospeda; las palabras y las historias se guarecen en pantallas de cine o en pantallas de celular pero es ella, precisamente la escritura el gran invento tecnológico.
Debemos tener en claro que la mayoría de los profesores, somos inmigrantes de la generación tecnológica, nacimos con la televisión en blanco y negro y éramos unos niños cuando nuestros padres vieron con asombro la llegada a la luna. Los alumnos, son nativos de la tecnología, los teléfonos celulares, los dvds, los juegos interactivos y la Internet. Estos sistemas están ahí como los árboles o las nubes desde el día que vieron la luz, y la música la llevan por dentro en los Ipods. Establezcamos, pues, nuestras diferencias para buscar las coincidencias:

§ Mientras que ellos viven a gran velocidad y procesan información del mismo modo; nuestra velocidad es convencional, aunque somos más reflexivos.
§ Sus procesos son paralelos, es decir, pueden hacer muchas tareas al mismo tiempo; nuestros procesos son lineales y terminamos primero una actividad para proseguir con la que sigue.
§ Son más receptivos a los estímulos visuales; mientras que nosotros, reaccionamos mejor ante el texto escrito.
§ Ellos proceden al azar y sin orden aparente; nosotros, tenemos que actuar paso por paso.
§ Ellos están conectados con el mundo a través de messangers, mails, teléfonos, etc.; mientras que a nosotros nos cuesta trabajo incluir todo ese equipo en la vida cotidiana y por tanto nuestra capacidad de respuesta es más lenta.
§ Les gusta involucrarse interactivamente, nosotros somos y fuimos alumnos pasivos, que receptores atentos de la información dada.
§ Miran al trabajo y se comprometen con él lúdicamente, a nosotros, nos enseñaron a verlo seriamente como una obligación.
§ Ven la tecnología como una aliada, nosotros la vemos como una amenaza.
Más nos vale ingresar con gusto a este nuevo mundo para poder hablarles en su idioma. Nuestra ventaja el conocimiento de ambos mundos: tenemos un pie en el pasado, y otro en el presente. Estoy segura de que eso nos dará mayor estabilidad para el futuro. Comencemos pues a establecer un diálogo sin mitos ni superioridades, aportando lo mejor de cada grupo para lograr la comunicación efectiva y con ella el verdadero progreso.
El verdadero aprendizaje debe suministrar información para que sea procesada y transformada por el alumno; el maestro debe ser un guía que oriente al estudiante en su propio proceso, en su ruta de viaje. Debemos ser una sociedad de colaboración donde la responsabilidad nos pertenece a partes iguales. Es como un acto amoroso que requiere de colaboración, la interacción y creatividad.
Hay que acercarse al libro mediante el viaje virtual, disfrutar de su geografía como quien se interna en el museo de Louvre o en el Coliseo romano desde la comodidad de una silla y a partir de una pantalla. La Literatura es, de por sí, un proceso, un espacio de experimentación y recreación, un ejercicio de interpretación que abre fronteras.
Tenemos que pensar en los alumnos como creadores y no como espectadores pasivos; deben batirse en duelo con los discursos educativos para salir triunfantes; deben ser capaces de transformar viejas historias en nuevas aventuras que aporten a su experiencia vital, a su percepción de la realidad; deben ser aptos para construir argumentos sobre ideas propias, tejer un criterio sobre su particular estancia en esta tierra. La educación formal procurará una enseñanza no sólo teórica sino práctica, que sea beneficiosa para la vida en común.
Estudios realizados detectan en nuestros alumnos infinidad de carencias expresivas y comprensivas de los textos: vocabulario reducido, falta de articulación del pensamiento, estructuras sintácticas simples y repetitivas... en resumen, les falla la capacidad de expresión, manifiestan pobreza en habilidades comunicativas ¿No es esto una ironía en plena era de la comunicación? Y es que las nuevas tecnologías son soporte y no sólo espectáculo.
Viejos pensadores especulaban sobre el discurso lingüístico escrito, Lucrecio, creía que las letras eran átomos vivos en constante movimiento; del mismo modo, las nuevas tecnologías de la información están aquí para ser manipuladas y los textos digitales, son recursos maleables, plásticos que invitan a ser modificados, reconstruidos; la educación actual exige la participación, debe ser escenario para actuar.
Las palabras son una bomba de sentido: “hologramas que resumen gigantescas cantidades de información…”[i] contiene más posibilidades que las que aporta el diccionario. El texto digital puede acoger varias dimensiones en las que, en cualquier momento, se puede abrir la puerta que da paso a lo que estaba implícito para hacerlo manifiesto. Así, cada palabra es un hipertexto que nos conduce por múltiples caminos. Pensemos en la palabra revolución: cuantos recorridos podemos hacer por sus confines, tanto históricos y científicos como íntimos y espirituales. El hipertexto es una de las herramientas más sencillas, pero a la vez, más poderosas que las nuevas tecnologías han validado. Acoge la complejidad de nuestro propio pensamiento, es detonador eficiente del laberinto infinito del conocimiento.

Marshal Macluhan predijo que la oralidad y la imagen (cine, radio, TV.) triunfarían sobre la escritura, luego surgió La Internet y los sistemas de procesamiento de palabras, volvemos a ser maestros epistolares con el uso del Email y los Chats:
“Los estudios demuestran que en las páginas web las personas buscan el texto, y luego miran las imágenes. Para buscar vídeos usamos palabras, y es más: al lado de cada sitio de juego, de exhibición de clips o fotos, están los foros y los chats en los que los aficionados cambian información, se cuentan proezas o sencillamente están en contacto. La red es hoy una gigantesca conversación.web” (IV Congreso de la lengua Española Colombia 2007 José Antonio Millán 24/03/2007)
La síntesis que corresponde a estos dos sucesos la tenemos a la mano: cerrado es un simple teléfono pero al abrirlo se ve lo que es realmente: un celular que puede competir con una PC: con teclado completo, conexiones wi-fi y Bluetooth. Tenemos todas las posibilidades audiovisuales pero sobretodo la posibilidad de la escritura. Este tema es complejo y motivo de una charla aparte. Volvamos al tema que nos ocupa.
Enseñar y aprender son apasionantes, están en nuestra esencia. Las nuevas tecnologías de la información, el humor y el juego, son una buena herramienta para combatir la solemnidad, para acercarnos. Entretener y aprender deben ser términos afines, ya que la curiosidad y la comunicación son el motor de la búsqueda creativa y trascendente. Ello requiere compromiso,
En ese camino nos atrevemos a preguntar, por sólo tomar un ejemplo, ¿Qué estamos haciendo los hispanoparlantes en la red?
§ La mayoría de las páginas están en el inglés, 45%
§ Luego viene el alemán (casi un 7%)
§ el francés (4,95%)
§ el español (4,6%)
Estimación de Funredes (http://funredes.org/, 2005).
Contribuimos poco a proyectos de voluntarios:
§ El Proyecto Gutenberg de libros sin derechos (con más de treinta años en la red) presenta:
§ menos de 150 títulos en español,
§ 18.000 en inglés
§ 1.000 en francés.
§ La Wikipedia
§ En español tiene más de 200.000 entradas,
§ En francés 460.000
§ Los hispanohablantes crean blogs, páginas web, comentarios en foros, suben fotografías y vídeos se estima que podrían llegar a cien millones en todo el mundo, para este año
En lo que toca a la participación institucional en la red:
Cibermetría del Consejo Superior de Investigaciones Científicas lleva años estudiando sus webs (http://www.webometrics.info). Se evalúa la cantidad de páginas que publican, su visibilidad (o enlaces recibidos desde el exterior), la proporción de ficheros ricos (PDF, Word...que suelen tener un contenido más científico) y por último el número de artículos y citas, según Google Académico. En el último estudio, de enero, el resultado es que la primera universidad de un país hispanohablante es la Universidad Nacional Autónoma de México (puesto 84 de todas las del mundo), seguida por la Complutense de Madrid (162) y la de Chile (265). Las mejor situadas globalmente son las de Estados Unidos y Canadá (suman 123 centros entre los 200 primeros y 238 entre los 500), mientras que Hispanoamérica más España suman 2 universidades entre las 200 primeras y 24 -20 de ellas españolas- entre las 500. (Idem)

La invitación es aprovechar los nuevos soportes para acercarnos, con un poco de suerte, podremos sembrar en la eterna dialéctica alumno / maestro un diálogo interesante y divertido que bien puede ser ilustrado con la disimulada respuesta que el director Skinner, personaje del famoso programa de Los Simpsons, pone en el trasero de Bart (como venganza al papel que el niño le ha puesto primero con la leyenda “patéame”) y que dice: “Edúcame”.
Quizás logremos transformar este juego de poder en un intercambio de coincidencias, en ejercicio de empatía y reencuentro, en una palabra: de comunicación.
Llegamos unos a otros a través de la carretera que une un pueblo con otro, de la voz que se recibe en la intimidad del oído atento, de letras vibrantes que expresan su aliento en una pantalla y que como el personaje de Calvino, Qfwfq, nos encontramos con la mirada desde el arrecife de la prehistoria hasta la pantalla del ordenador para decir que “(…) en el fondo de cada uno de esos ojos … en el ultramundo que se abre atravesando la esfera semilíquida del iris, nos reconocemos “en la oscuridad de las pupilas, en el palacio de espejos de la retina, en nuestro verdadero elemento que se extiende sin orillas ni confines”
[i] Ítalo Calvino Seis propuestas para el próximo milenio. p. 40